Aunque las autoridades estatales y federales siguen trabajando para evitarlo, algunos de estos niños aún son reclutados por la fuerza y otros seducidos por los criminales. Muchos de ellos son buscados por sus padres, y aunque hay fichas de búsqueda, es posible que estos ya hayan sido adiestrados, incorporados a las filas de una célula o asesinados en alguna de sus guerrillas.
Este horror forma parte de la investigación sobre “El Dragón”, un predio ubicado en la localidad de La Curva, en Xalisco, Nayarit. Según los testimonios recabados por la fiscalía estatal, sicarios llevaban ahí a personas secuestradas, desertores del grupo, vendedores de droga ajenos a su estructura y víctimas por cuya desaparición o ejecución alguien pagaba. En ese “centro de exterminio” —como ya es considerado por las autoridades— decenas de personas fueron torturadas, asesinadas, sus cuerpos quemados y las cenizas arrojadas a un arroyo, pero algunos restos carbonizados fueron hallados. La muerte siempre deja huella.
Campo de exterminio. Así debe llamarse. Y lo importante no es la discusión sobre cómo nombrarlo, sino cómo pudo operar sin que nadie lo notara.
La fiscal aseguró que la presencia de esta estructura criminal se remonta a 2019. Esto no equivale a tener acreditado o relacionar cada crimen con ese sitio desde entonces, pero obliga a reconstruir años de operación, denuncias, silencios y complicidades. Las detenciones y los hallazgos deben conducir a procesos sólidos y condenas que reivindiquen la justicia que tantos merecen. Urge impedir que otros niños sean reclutados, buscar a los desaparecidos, investigar ofertas engañosas, perseguir reclutadores y proteger a las familias.
Los “pollitos de colores” son la expresión de una crueldad que administra la vida y muerte de nuestros niños. No podemos acostumbrarnos a este horror. El destino de un niño no puede depender de que el narco lo encuentre antes que las instituciones encargadas de protegerlo.
Los políticos de todos los partidos siguen “jugando” a la guerra de las cifras, desacreditándose unos a otros… todo mientras un niño más está a punto de desaparecer.
EL UNIVERSAL
