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MUSSIO CÁRDENAS ARELLANO

Año infame el de la senadora. Saliva y más saliva, discurso y cuento, usando el púlpito de la Cámara Alta para la estridencia y el lucimiento que al final la lleva al paraíso de la nada.

Un año vegetando la senadora Indira Rosales San Román, panista del cuño de los Yunes azules, sin un sólo logro medianamente digno y desoída, ignorada, en el tema crucial: la seguridad.


 

Rinde su informe con un inmenso boquete moral: pidió la comparecencia del gobernador Cuitláhuac García para explicar su estrategia para combatir la violencia y se quedó esperando. Usó Indira Rosales la tribuna senatorial para apretar al gobernador morenista y el ahijado del Dios Peje no la fumó.

Cumple un año así, con el verbo en los labios y cero efectividad. Si acaso se le recordará por otro episodio infame: regalarle un peluche de Pinocho al secretario de Seguridad Pública y Protección Ciudadana, Alfonso Durazo Montaño, en su comparecencia en el Senado. La pura corrientez.

Y esa es la que pretende ser alcaldesa de Veracruz.

Senadora sin lustre, mediocre, de un partido, el PAN, que se pulveriza por los enconos y las luchas intestinas, la ambición.

#archivomuerto

https://mussiocardenas.com/sin-categoria/115731/juan-carlos-molina-el-crimen-la-sospecha-apunta-a-palacio

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