No hay peor enemigo que el que fue tu amigo, conoce las entradas de tu casa.
-Anónimo
Para un país al que el destino condenó a una pesada vecindad con la mayor potencia militar del mundo, el nacionalismo forma parte medular de su blindaje. “Malinchista” es un duro adjetivo que se dirige a quienes desprecian lo mexicano y, en contraste, veneran lo extranjero. “Malinchista”, vale recordar, proviene del nombre atribuido equivocadamente a doña Marina —Malinche era como llamaban los indios a Hernán Cortés— que supuestamente traicionó a una patria que no existía.
Es difícil de aceptar la versión del exfiscal César Jáuregui de que no conocía la presencia de los agentes de la CIA en ese operativo y que quien habría permitido la presencia de los agentes habría sido Pedro Román Oseguera, director de la Agencia Estatal de Investigación.
Para salvarse, la gobernadora Maru Campos —que en un principio presumió el operativo que llevó a desmantelar un enorme laboratorio de producción de drogas— decidió entregar a su fiscal, antiguo amigo y aliado. Su deslinde ha sido calificado como una traición, sobre todo por panistas del estado.
Importa recordar que detrás de los principales golpes del gobierno mexicano a objetivos prioritarios del crimen organizado, como la recaptura de Joaquín Guzmán “El Chapo” y el abatimiento de Nemesio Oseguera “El Mencho”, así como de decomisos de alto impacto y la destrucción de laboratorios que producen drogas sintéticas, está la información de la DEA. La desmesura de la acusación contra Jáuregui afectará la añeja y compleja relación con las agencias de inteligencia norteamericanas.
Para concluir van tres preguntas incómodas. Según se conoció por llamadas telefónicas filtradas, la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila Olmeda, del partido Morena, asustada por el retiro de su visa y ante el riesgo de una extradición por los presuntos vínculos de su exmarido Carlos Alberto Torres y de ella misma con organizaciones criminales (“Los Rusos”, una facción de “Los Mayos”), ofreció a las agencias de inteligencia norteamericanas entregarles información privilegiada de sus mesas de seguridad en las que participan representantes de instancias federales, ¿ese comportamiento no encaja en las hipótesis de traición a la patria?, sin embargo, el secretario García Harfuch ninguneó las acusaciones, en esas mesas, dijo, no se maneja información sensible.
El general Audomaro Martínez, exdirector del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y uno de los más cercanos colaboradores de López Obrador, está siendo señalado no solo por sus presuntos vínculos con redes criminales (“La Barredora”), sino también por haber filtrado a rusos y cubanos los nombres y la posición exacta de agentes norteamericanos que operaban en México. El jefe de la inteligencia civil mexicana al servicio de la inteligencia rusa y cubana. ¿Es traición a la patria?
¿Pactar con los criminales, como lo hizo López Obrador con el cartel de Sinaloa y ordenar a las fuerzas públicas abrazar y no enfrentar a los criminales que hoy dominan anchas franjas del territorio nacional no constituye una traición a la patria? Son preguntas.
EL UNIVERSAL
