Dice Ariadna Montiel, la recaudadora de Andrés Manuel López Obrador, que el PRI yace en el basurero de la historia por su corrupción, el saqueo y el daño que le causó a México… y Morena va para allá.
En medio del narcoescándalo atizado por la solicitud de extradición del gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, por vínculos con el Cártel de Sinaloa, concretamente la facción de Los Chapitos, la nueva lideresa de Morena decide dictar clases de amoral política.
“La mafia del poder, encabezada por Alejandro Moreno, presidente del PRI, el partido más repudiado de México, acusa en Estados Unidos a nuestro movimiento, que ha sido el más votado de la historia y el único que ha trabajado por los más pobres.
“Lo suyo es una solicitud disfrazada de intervención extranjera; de ese tamaño es su desesperación. Representan el entreguismo y una campaña permanente contra la soberanía nacional. Por eso están en el basurero de la historia, de donde nunca van a salir”.
Previamente, Alejandro Moreno había solicitado a los departamentos de Estado, Justicia y Tesoro de Estados Unidos que Morena, el partido de López Obrador, sea declarado organización terrorista.
“En México, (la delincuencia organizada) ha intervenido en procesos electorales, ha operado con respaldo político y ha recibido protección a cambio”, expresó el dirigente priista.
Ariadna Montiel Reyes calificó al PRI como un partido relegado a la obsolescencia histórica. Y así es. Pero sus palabras cobran una nueva dimensión ante las recientes acusaciones que tambalean a Morena, relacionadas con presuntas conexiones con el narcotráfico y escándalos de corrupción fiscal.
Morena, el partido encabezado por el ex presidente Andrés Manuel López Obrador, enfrenta un turbio panorama tras varios señalamientos de nexos con grupos delictivos. El peor es el del gobernador sinaloense con licencia, Rubén Rocha Moya, acusado de ser aliado de una facción del narcotráfico en Sinaloa, la que comandan los hijos de Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo”, en medio de un contexto electoral plagado de violencia y secuestros de figuras políticas.
El legado de violencia en la región se oscurece aún más por los cientos de asesinatos, desapariciones forzadas y pactos sospechosos durante y después del secuestro de Ismael Zambada García, “El Mayo”, a manos de Joaquín Guzmpan López, hijo de “El Chapo”, y entregado a la justicia norteamericana de manera ilegal, pero que fueron el detonante del escándalo de narcocorrupción que sacude a Morena por las revelaciones del capo.
Según la acusación del Departamento de Justicia de Estados Unidos, Rocha Moya pactó con la organización criminal y contó con la operación narcoelectoral del Cártel de Sinaloa para ganar la elección de gobernador en 2021. Grupos de sicarios secuestraron a candidatos y operadores políticos del PRI y amenazaron a pueblos enteros para manipular el voto. “Se mueren todos si no gana Morena”, les decían.
Américo Villarreal, de Tamaulipas; Alfonso Durazo, de Sonora; Marina del Pilar Ávila, de Baja California, y Alfredo Ramírez Bedolla, de Michoacán, son algunos de los gobernadores que han sido salpicados por la polémica, señalamientos de narco y huachicol y protección a bandas delincuenciales. que hoy pasan factura a Morena.
El escándalo del “huachicol fiscal” ha alcanzado altas esferas del poder con denuncias que involucran a figuras estratégicas como Rafael Ojeda, el secretario de Marina, de López Obrador, sus sobrinos políticos, Roberto y Fernando Farías Laguna, y al senador Adán Augusto López Hernández -“es mi hermano”, decía el ex presidente-, quienes enfrentan acusaciones por facilitar actividades ilícitas a través de redes involucradas en un fraude fiscal de por lo menos 600 mil millones de pesos por introducir gasolina y diesel a México haciéndolo pasar como aceites y aditivos para no pagar impuestos.
Mario Delgado , hoy secretario de Educación y ex líder nacional de Morena, y diversos funcionarios allegados a la administración de López Obrador están siendo investigados en relación con el robo de combustible a manos del empresario Sergio Carmona, “El Rey del Huachicol”, a quien ejecutaron en el municipio de San Pedro Garza García, conurbado a Monterrey, en Nuevo León, a cambio de sobornos y financiamiento a las campañas de Morena.
El escándalo no solo amenaza la integridad de Morena, sino que también genera un impacto en sus próximas estrategias electorales, donde estos temas podrían ser el talón de Aquiles en su carrera política.
A pesar de las graves acusaciones, Montiel pontifica con una postura firme contra la corrupción, aunque el hecho de que ella misma haya sido señalada como “recaudadora de López Obrador en el libro “El Rey del Cash”, de la escritora Elena Chávez, ex pareja del principal operador de prensa del expresidente, César Yáñez Centeno Cabrera, hoy subsecretario de Gobernación en el gabinete de Claudia Sheimbaum Pardo, complica el mensaje de renovación y transparencia que intenta proyectar en una organización salpicada por la controversia.
El destino de Morena ahora pende de un hilo, mientras que el eco de las críticas de Ariadna Montiel pone de manifiesto tanto el desgaste político de sus adversarios como las profundas fracturas dentro de su propio partido. A como van los escándalos, el desenlace será igual.
El PRI se halla en el basurero de la historia… y Morena va para allá.
