Ciudad de México.- La gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, negó haber acordado con Claudia Sheinbaum una alianza política para facilitar la llegada de Morena al Gobierno estatal y describió una reunión con la presidenta marcada por reproches mutuos, después de las tensiones por la presencia de agentes estadounidenses en México y el hallazgo de un laboratorio clandestino en la entidad.
En una entrevista con el periodista Carlos Loret de Mola, transmitida por Latinus, la mandataria panista relató que ambas se reunieron en Ciudad Juárez y elevaron la voz durante la conversación. Campos sostuvo que Sheinbaum le reprochó el ingreso de agentes estadounidenses al país, mientras ella cuestionó las acusaciones que, según dijo, había recibido desde la tribuna presidencial de las conferencias matutinas.
“Nos alzamos la voz las dos”, resumió la gobernadora, quien aseguró que durante 19 mañaneras consecutivas fue señalada de “traicionar a la patria”. Según su versión, el encuentro no terminó en buenos términos.
Campos explicó que Sheinbaum le planteó tres agravios, entre ellos la presencia de agentes estadounidenses en el laboratorio clandestino y una supuesta expresión en la que la habría llamado “la presidenta de la muerte”. La gobernadora negó tener conciencia de haber pronunciado esa frase, pero dijo que ofreció una disculpa a la mandataria.
“Ya cuando cesaron las voces altas, le dije bueno, le pido una disculpa, pero le pido que revise en los medios de comunicación”, relató.
Un acuerdo para guardar silencio, no una alianza política
Campos reconoció que ambas acordaron no revelar los detalles de sus reproches, aunque rechazó que ese entendimiento implique un pacto político entre los dos gobiernos.
“Hubo un pacto de no decir por qué me regañó y por qué yo también la regañé o por qué también yo hice catarsis con ella”, afirmó.
La gobernadora también negó que haya un acuerdo para entregar Chihuahua a Morena en las próximas elecciones. En ese contexto, arremetió contra Cruz Pérez Cuéllar, alcalde de Ciudad Juárez y aspirante de Morena a la gubernatura, a quien calificó de “narcocandidato”.
“Chihuahua no va a dejar que entre ningún ‘narcocandidato’ ni ningún ‘narcopartido’ al estado”, aseguró, sin presentar en la entrevista pruebas que respaldaran esa acusación.
La mandataria añadió que no espera ocupar una embajada mexicana después de dejar el cargo, en alusión a la posibilidad de que gobernadores opositores lleguen a acuerdos con el partido gobernante a cambio de posiciones diplomáticas.
Acusaciones contra la dirigencia de Morena
La gobernadora llevó el enfrentamiento más allá de la disputa electoral al acusar a Ariadna Montiel, presidenta nacional de Morena, de tener presuntos vínculos con el crimen organizado. Campos no presentó pruebas públicas que acreditaran esa afirmación.
Sostuvo que Montiel tiene “mucho que explicar” sobre la actuación de grupos criminales en Chihuahua, en particular en Guadalupe y Calvo, en la Sierra Tarahumara, y mencionó a autoridades municipales de Morena en relación con el caso del laboratorio clandestino.
De acuerdo con el relato de Campos, ella planteó directamente esas acusaciones a Sheinbaum durante su reunión. La presidenta, dijo, respondió a la defensiva y le reprochó que fuera ella quien estuviera involucrada.
Las declaraciones abren un nuevo frente de confrontación entre el PAN y Morena, en un contexto marcado por las investigaciones sobre el laboratorio clandestino y las diferencias entre los gobiernos federal y estatal en materia de seguridad y cooperación con Estados Unidos.
Campos afirmó que, después del intercambio, ambas intentaron moderar el tono y hablaron sobre seguridad pública, incluidas las reuniones con Omar García Harfuch y las acciones que debían emprenderse en Chihuahua.
Sin embargo, la gobernadora describió el encuentro como una conversación tensa, en la que durante entre ocho y diez minutos se reprocharon mutuamente sus posiciones.
