Veracruz, Ver. – El Carnaval de Veracruz, una de las festividades más emblemáticas del país, regresará a sus fechas tradicionales en febrero, después de varios años de modificaciones en el calendario. Así lo anunció este fin de semana Rosa María Hernández Espejo, alcaldesa electa del municipio porteño, quien adelantó que la edición de 2026 se celebrará del 12 al 18 de febrero.
La decisión, explicó, responde a una petición expresa de diversos sectores de la ciudad y la zona conurbada, entre ellos hoteleros, restauranteros, comparsas, músicos y sonideros. “Es un reclamo legítimo del pueblo veracruzano”, declaró en entrevista con medios locales.
Pese a que su administración iniciará formalmente el 1° de enero de 2026, y que eso deja poco margen para la organización logística del evento, Hernández Espejo aseguró que contará con el respaldo del Gobierno del Estado para sacar adelante la festividad.
“Lo prometimos y lo vamos a cumplir”, dijo. La morenista afirmó que ya sostuvo encuentros con los titulares de las secretarías de Turismo y Cultura, y confirmó que cuenta con el apoyo de la gobernadora Rocío Nahle para dar viabilidad a la propuesta.
El anuncio se produce en un momento clave para la planeación del evento, que en los últimos años había sido trasladado a los meses de junio o julio. La vuelta a febrero reactiva una tradición centenaria, ligada tanto al calendario litúrgico como a los flujos turísticos de la temporada invernal.
En relación con la Corte Real del Carnaval, figura central de la fiesta, Hernández Espejo adelantó que se está evaluando la fecha de publicación de la convocatoria para su elección, un proceso que tradicionalmente moviliza a barrios populares, patrocinadores y agrupaciones culturales.
La decisión ha sido bien recibida en los círculos turísticos de la ciudad, que esperan una recuperación en la ocupación hotelera y una mayor derrama económica tras años marcados por la incertidumbre, primero por la pandemia y luego por los cambios administrativos.
“El Carnaval de Veracruz volverá a ser lo que era”, sentenció la alcaldesa electa. Una fiesta de identidad, música y orgullo popular, pero también de impacto económico y proyección cultural para uno de los puertos más simbólicos del país.
