Xalapa, Ver.- A pesar de que la Conagua advirtió con más de 24 horas de anticipación el incremento del caudal del río Cazones en Veracruz, las autoridades estatales no tomaron las medidas adecuadas antes de la inundación en Poza Rica y Álamo, dejando a la población desprotegida ante el desastre natural.
El miércoles 8 de octubre, la Conagua había detectado lluvias torrenciales sin precedente que excedieron los niveles normales de octubre en la región. Fabián Vázquez Romaña, coordinador del Servicio Meteorológico Nacional, alertó sobre la posibilidad de lluvias récord y el incremento de caudales en ríos de la zona, enfatizando la importancia de monitorear el comportamiento de estos cuerpos de agua.
Pese a las advertencias emitidas por expertos, las autoridades estatales, encabezadas por Rocío Nahle, no implementaron acciones de emergencia. Daniel Arriaga Fuentes, subgerente de Hidrología Operativa de Conagua, resaltó el aumento significativo del nivel del río Cazones, constatando un riesgo evidente de desbordamiento que podría impactar a comunidades circundantes.
El cúmulo de precipitaciones sobrepasó ampliamente el promedio climatológico en Poza Rica, donde se registraron 185.7 milímetros del 7 al 11 de octubre. Estos niveles, que deberían haber encendido las alarmas, fueron ignorados, desembocando en una crisis evitable que dejó a la población vulnerable y en situación de riesgo.
