A Rocío Nahle se le hizo bolas el chapopote.
Aferrada a la mentira como forma de gobernar se la pasa inventando escenarios que ni ella misma cree.
Cuando no es el “ligero” el desbordamiento del Río Cazones, cuyas inundaciones provocaron 34 muertes y 250 mil damnificados o el infarto de la maestra Irma Hernández, ultimada por el crimen organizado, o los aplausos inexistentes a su persona de los jeques árabes por el acuerdo petrolero que según logró en el seno de la OPEP, o ¡el colmo! por las “gotitas” de chapopote que arrojó al Golfo de México un buque petrolero -que apoyaba Peña Nieto- cuando en realidad son los daños alcanzan los 630 kilómetros del litoral, el caso es que en su ser y forma de gobernar prima la mentira.
A Nahle su mamá nunca le advirtió que si decía mentiras le crecería la nariz, tampoco que la verdad, al final del día, cae por su propio peso.
La mentira, seguro la aprendió a la perfección de su máster López Obrador. Es su arma del poder para dividir y confundir. Sin embargo, como decía Abraham Lincoln: “Nadie tiene la memoria suficiente para ser un mentiroso exitoso”.
Es el caso de Nahle a quien nadie le cree sea inocente de la tragedia que sucede en el día a día en Dos Bocas -“hace 15 meses que no estoy a cargo”-, sostiene pretendiendo eludir su responsabilidad en la selección del predio donde se ubica la refinería contraria a la advertencia de daño ecológico, el costo millonario en dólares, la contratación de los responsables tramposos y rateros que la levantaron, su puesta en operación y la mega transa que alcanzó hasta la familia en el poder.
Nadie duda que Dos Bocas fue un proyecto que la oriunda de Zacatecas dejó prendido con alfileres para venir a ocupar, por medios electorales poco legales, la gubernatura de Veracruz modificando la Constitución y así disponer de vida y destino de más de ocho millones de veracruzanos.
Y aún más, ya que el daño que provoca su mal trabajo acompañado de sus mentiras -a 14 meses de gobierno- arroja desastres de magnitud como el que hoy observamos en el litoral del Golfo de México.
Vaya vacaciones que nos esperan a unos días más del inicio de la semana mayor cuando se observen las playas vacías, ausentes de visitantes.
La mejor época del año para el comercio, para quienes viven del turismo, para toda la industria hotelera, para los restauranteros y quienes ya tenían planes para pasar sus vacaciones en esta zona costera que hoy apesta a mentiras.
Ello, sin embargo, poco importa a Nahle quien -como la Chimoltrufia- “como dice una cosa, dice otra”.
Ya mañana nos dirá que por culpa de los “comentócratas” -palabra inventada por Sheinbaum y copiada por la desventurada señora del mal decir- es que se espantó el turismo.
Al fin que, como ella dice, “No es un tema de dinero, ¡eh!” y sí de una mentira que por más que repita mil veces jamás de convertirá en verdad.
Tiempo al tiempo.
*Premio Nacional de Periodismo


