San José, Costa Rica.– La madrugada de este sábado falleció Violeta Barrios de Chamorro, expresidenta de Nicaragua, a los 95 años, en un hospital de San José, donde vivía en el exilio desde 2023. Su familia confirmó el deceso a través de un comunicado en el que agradecen las muestras de solidaridad y anuncian una ceremonia religiosa en su honor.
Doña Violeta, como se le conocía popularmente, encabezó la transición democrática de Nicaragua tras la salida del sandinismo en 1990 y gobernó hasta 1997. En los últimos años, su nombre volvió a resonar no por discursos, sino por el asedio del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo contra su familia y su legado. En 2023, el gobierno sandinista confiscó su casa de verano y la convirtió en un centro turístico oficial.
Desde 2018, Chamorro padecía secuelas de un accidente cerebrovascular que la dejó en estado delicado. Fue entonces que la familia decidió trasladarla a Costa Rica para recibir cuidados médicos. Se fue apagando poco a poco, rodeada de su familia y en el mismo exilio al que Ortega ha condenado a decenas de opositores.
“Sus restos descansarán temporalmente en Costa Rica, hasta que Nicaragua vuelva a ser República”, dijo la familia en el comunicado. El cuerpo de quien fuera símbolo de la prensa libre, del fin de la guerra civil y del derecho a disentir, será sepultado en tierra ajena. Por ahora. Porque la herencia de Chamorro no es una tumba, sino una memoria que incomoda.
