Ciudad de México.- La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias ‘El Mencho’, líder máximo del Cártel Jalisco Nueva Generación, ha sido confirmada por fuentes federales tras un operativo de seguridad, en un hecho que podría alterar el panorama del crimen organizado en México.
Oseguera Cervantes, de 59 años y originario de Aguililla, en el occidental estado de Michoacán, migró en su juventud a Estados Unidos. A su regreso a México se incorporó al círculo del narcotraficante Ignacio Coronel Villarreal, conocido como “Nacho Coronel”, uno de los operadores históricos del Cártel de Sinaloa. Tras la muerte de este último, Oseguera y Erik Valencia Salazar fundaron hacia 2007 el Cártel Jalisco Nueva Generación.
En sus primeros años, el grupo operó bajo la órbita del Cártel de Sinaloa, encabezado entonces por Joaquín Guzmán Loera, condenado a cadena perpetua en Estados Unidos. Sin embargo, hacia 2010 el CJNG rompió con sus antiguos aliados y emprendió una expansión propia, disputando territorios estratégicos para el trasiego de drogas en distintas regiones del país.
La Drug Enforcement Administration (DEA) ha señalado que el CJNG mantiene presencia en 21 de los 32 estados mexicanos, por encima del Cártel de Sinaloa, al que atribuye operaciones en 19 entidades. Algunos analistas elevan la cifra a 25 estados, con especial arraigo en Jalisco, considerado el bastión histórico de la organización. De acuerdo con la DEA, sus redes se han proyectado además a un centenar de países, entre ellos Estados Unidos, lo que confirma su consolidación como uno de los actores criminales con mayor alcance internacional.
El gobierno de Estados Unidos ofrecía hasta 15 millones de dólares por información que condujera a la captura de Nemesio Oseguera Cervantes. La recompensa formaba parte de la estrategia de presión judicial y financiera desplegada por Washington contra la estructura criminal.
Antes de que se diera a conocer el fallecimiento, varios estados del país fueron testigos de bloqueos carreteros y la quema de vehículos, una táctica empleada para frenar la movilización policial. Estos incidentes se registraron principalmente en Jalisco, Michoacán, Colima, entre otros estados.
Los disturbios incluyeron incendios de vehículos y bloqueos con unidades atravesadas en las carreteras, lo que afectó gravemente la circulación y generó caos en las vías públicas.
Las acciones desestabilizadoras reflejan una respuesta del crimen organizado ante la pérdida de uno de sus líderes más influyentes y podrían anticipar un periodo de reconfiguración entre grupos delictivos.
Actualmente, la situación está en desarrollo y se espera que las investigaciones clarifiquen las circunstancias exactas del operativo que culminó con la muerte de uno de los capos más buscados.
