Ciudad de México.- La violencia del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) en Madero, Michoacán, se intensifica contra ambientalistas como Javier Gómez y Guillermo Saucedo, quienes han sufrido atentados mortales por denunciar prácticas ilegales en la región ante una impasible autoridad local.
En las densas entrañas del bosque del municipio de Madero, Michoacán, la presencia del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) es fuerte y decidida bajo el mando de Ángel Herrera, alias ‘Sierra 1’. En esta región, los ambientalistas enfrentan un acoso feroz por parte de este grupo criminal, que no duda en emplear amenazas y violencia extrema en su contra.
Los recientes ataques contra los defensores ambientales Javier Gómez y Guillermo Saucedo, cuyas casas fueron baleadas el 6 de noviembre, han elevado el nivel de peligro en la comunidad. Saucedo, quien pudo huir a tiempo, y Gómez se encuentran en la mira del CJNG por su activismo, mientras que las autoridades han mostrado una preocupante falta de respuesta ante estos hechos.
El problema no solo radica en la facción del CJNG; otra banda criminal rival también ha intentado imponerse, creando un clima de inseguridad constante. En el último operativo, las autoridades encontraron armas y equipo táctico abandonados, lo que evidencia la intensa actividad delictiva y el grado de control que estas organizaciones tienen sobre el territorio.
Los ambientalistas, como Julio Santoyo Guerrero, enfrentan amenazas desde hace años al denunciar tala ilegal y actividades ilegales como el ‘huachicoleo’ del agua. Sin embargo, la escalada de violencia y la colusión aparente entre la policía local y el crimen organizado han hecho que la vida en Madero sea insostenible, obligando a los activistas a reducir su perfil público y a vivir bajo un constante temor.
