Ciudad de México.- La actuación de la Fiscalía General de la República (FGR), liderada por Ernestina Godoy, ha puesto bajo arresto a Ernesto Ruffo Appel y Ángel Aguirre, dos exgobernadores vinculados a partidos de oposición, en un contexto de investigaciones por delitos graves.
Ruffo Appel, antiguo gobernador de Baja California y el primer opositor en ganar una gubernatura en 1989, fue detenido por supuestos nexos con actividades delictivas relacionadas con delincuencia organizada y contrabando de combustibles. Las acusaciones apuntan a un caso de importación ilegal de 18 millones de litros de combustible, afectando a varias personas y empresas, incluido el propio exgobernador.
Por su parte, Ángel Aguirre, quien fue gobernador de Guerrero y posteriormente integrante del Partido de la Revolución Democrática, enfrenta el cargo de participación en el encubrimiento de la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa. Según la FGR, testigos afirman que ordenó eliminar evidencia crucial del Palacio de Justicia de Iguala. Su arresto ocurrió semanas después del de Ruffo Appel.
Sin embargo, en contraste con estas detenciones, Rubén Rocha Moya, exgobernador de Sinaloa afín al partido del actual gobierno, sigue sin enfrentar cargos en México a pesar de las acusaciones en su contra en Estados Unidos. La investigación en el país norteamericano lo vincula con delitos relacionados con narcotráfico y corrupción, liderada por la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York.
La situación plantea preguntas sobre el enfoque de las investigaciones y detenciones en México, donde algunos casos son abordados con mayor urgencia que otros, a pesar de la gravedad de las acusaciones internacionales expuestas.
