Ciudad de México.- El reciente operativo militar de Estados Unidos en Venezuela, que culminó con la captura de Nicolás Maduro, ha dejado un eco de rumores sobre el uso de una enigmática arma secreta. Mientras algunos relatan una operación impecable, otros, como el testigo cuyo testimonio fue divulgado por la Casa Blanca, narran experiencias de terror vinculadas a tecnologías desconocidas empleadas durante la incursión.
Según el relato del testigo, un apagón súbito de los sistemas de radar venezolanos antecedió la llegada de drones y helicópteros estadounidenses, señal de la sofisticación de los medios empleados. “Era como una onda sonora muy intensa”, describió, confesando que varios de los presentes sufrieron hemorragias nasales y vómitos de sangre, quedando incapacitados para repeler el ataque.
El uso de esta supuesta arma ha levantado preguntas sobre las capacidades reales del equipo militar estadounidense involucrado, especialmente las Fuerzas Delta, cuyos soldados, armados con tecnología avanzada, parecían sobrepasar cualquier defensa convencional. Los rumores sobre la precisión y brutal eficacia del asalto solo refuerzan la imagen de invulnerabilidad proyectada por Estados Unidos en la región.
Este episodio podría alterar la postura de varios gobiernos de América Latina ante la potencia norteamericana, como advirtió el mismo testigo al asegurar que cualquier desafío futuro a Estados Unidos tendría que considerarse cuidadosamente. Lo ocurrido en Venezuela no solo podría redefinir su destino, sino también influir en la dinámica regional respecto al poderío militar estadounidense.
