Washington, D.C.- Ismael “El Mayo” Zambada, histórico líder del Cártel de Sinaloa, se declaró culpable ante un tribunal de Nueva York, renunciando al juicio y la pena de muerte, enfrentando así una condena a cadena perpetua por sus décadas de actividades criminales, incluyendo el tráfico de drogas y sobornos a funcionarios.
Tras décadas operando como uno de los principales capos del narcotráfico, Zambada decidió no ir a juicio, a pesar de enfrentar 17 cargos que incluyen narcotráfico, lavado de dinero y uso de armas, asegurando así que evitará la pena de muerte.
La decisión de Zambada de aceptar su culpabilidad subraya un giro estratégico del Cártel de Sinaloa, posiblemente para eludir el escrutinio público y las posibles revelaciones de un prolongado juicio, algo que ocurrió durante el proceso contra Joaquín “El Chapo” Guzmán en 2019. Según declaraciones de su abogado, Zambada buscaba reconocer su responsabilidad sin que esto implicara cooperación con las autoridades estadounidenses ni con otros gobiernos.
Durante la audiencia, Zambada, de 77 años, renunció a sus derechos a juicio y apelación frente al juez Cogan. Detalló su extensa carrera delictiva que comenzó en 1969, involucrándose inicialmente en el tráfico de marihuana y evolucionando a la cocaína, construyendo lo que describió como una vasta red criminal, el Cártel de Sinaloa, la cual lideró por décadas.
El juicio permitió a Zambada describir cómo bajo su liderazgo, junto a Joaquín “El Chapo” Guzmán, el Cártel de Sinaloa se transformó de una organización regional a la red de narcotráfico más grande del mundo. A pesar de su confesión y a renunciar a cualquier apelación, Zambada enfrenta una condena a cadena perpetua, fijándose la audiencia de sentencia para el 13 de enero de 2026, adicionalmente, deberá pagar 15 mil millones de dólares al gobierno estadounidense.
