Ciudad de México.- Dinamarca reiteró este lunes su llamado a Estados Unidos para que muestre respeto hacia su integridad territorial tras el nombramiento del gobernador de Luisiana, Jeff Landry, como enviado especial para Groenlandia. Landry provocó revuelo al afirmar que tenía la intención de convertir el territorio autónomo danés en parte de Estados Unidos. El ministro de Exteriores danés, Lars Løkke Rasmussen, subrayó mediante un comunicado la necesidad de que todas las naciones, Estados Unidos incluido, respeten el territorio del Reino de Dinamarca.
Groenlandia, en el epicentro del interés internacional, ha sido objeto de repetidas propuestas de adquisición por parte de Estados Unidos, citando motivos de seguridad nacional. Este aparente interés ha suscitado críticas tanto del Gobierno danés como del groenlandés. Donald Trump, presidente de Estados Unidos, justificó el nombramiento de Landry destacando la relevancia estratégica de Groenlandia para la seguridad nacional del país norteamericano y felicitó al gobernador por su nuevo rol desde su red social Truth.
El gobernador Landry, en un comunicado separado en la plataforma X, aseguró que manejará este nuevo “cargo voluntario” en paralelo a su cargo como gobernador de Luisiana, al tiempo que insistió en su objetivo de integrar Groenlandia a los Estados Unidos.
Por su parte, Groenlandia mantiene una posición de rechazo ante la posibilidad de anexión al territorio estadounidense. Pese a su dependencia económica de Dinamarca y la ayuda anual que cubre cerca de la mitad de su presupuesto, los sondeos indican que la mayoría de sus 57 mil habitantes apoya la autodeterminación amparada por su Estatuto autonómico, pero sin comprometer su calidad de vida ni aceptar ser parte de Estados Unidos. Este rechazo se ha consolidado pese a la gobernanza del actual Ejecutivo, que reúne a todo el independentismo moderado de la isla.
Ante la situación, Dinamarca ha fortalecido su presencia en Groenlandia, incrementando la inversión tanto militar como económica, reconociendo errores pasados al pedir disculpas por la implementación de espirales anticonceptivas sin consentimiento en mujeres groenlandesas a lo largo de décadas, además de anunciar compensaciones para las afectadas. Esta política busca no solo reconciliarse con el pasado, sino también afirmar su soberanía y el vínculo con Groenlandia.
