Ciudad de México.- En los últimos cinco años, Carlos Slim Helú ha visto cómo su fortuna se ha disparado, justo cuando el movimiento de la Cuarta Transformación prometía una mayor justicia social en México. Según un informe de Oxfam, el magnate logró en un segundo lo que un mexicano promedio necesitaría una semana de trabajo para alcanzar, evidenciando una polarización económica extrema en el país.
El informe de Oxfam, publicado coincidiendo con el Foro Económico Mundial en Davos, señala cómo la fortuna de Slim ejemplifica la tendencia mundial donde la desigualdad se intensifica, particularmente en América Latina. En esta región, el sistema fiscal parece estar diseñado para favorecer al 1% más rico, que contribuye con menos del 20% de sus ingresos en impuestos, comparado con el 45% que paga el 50% más pobre.
Además, la aceleración de la riqueza en manos de Slim no sólo corresponde a su ingenio empresarial, sino también a un Estado que favorece las grandes fortunas. Proyectos de infraestructura pública importantes, como el Tren Maya y asociaciones con Pemex, han fortalecido sus intereses, cuestionando el supuesto compromiso de la 4T con el cambio social.
El fenómeno no es exclusivo de México, pues otro factor global destacado por Oxfam es la presidencia de Donald Trump en Estados Unidos, que dio prioridad a la elite financiera. Con acciones como la reducción de impuestos a los multimillonarios y el frenado de la cooperación fiscal internacional, se consolidó una estructura que potencia el poder económico de unos pocos.
Oxfam recalca que los gobiernos de todo el mundo están optando por proteger el gran capital en lugar de las libertades ciudadanas. La decisión de no implementar mecanismos efectivos de redistribución ha dejado en entredicho el desempeño de quienes prometieron poner fin a estas brechas. Por el contrario, se han puesto al lado de los más ricos, represores del descontento social generado por la creciente desigualdad.


