Ciudad de México.- El municipio de Chilapa, en Guerrero, enfrenta una crisis de violencia atribuida al grupo criminal “Los Ardillos”, que ha desatado incursiones armadas, ataques con drones desde los que lanzan explosivos y el desplazamiento forzado de mil familias indígenas.
La administración municipal, liderada por Mercedes Carballo Chino, ha sido objeto de críticas debido a presuntos vínculos familiares con líderes del grupo delictivo. El parentesco de la alcaldesa con Celso Ortega, figura clave de “Los Ardillos”, ha generado inquietud en la región.
Diversas organizaciones sociales han alzado la voz, señalando que la influencia del grupo criminal se extiende hasta las estructuras del gobierno local, con miembros de la familia Ortega ocupando puestos en el ayuntamiento.
La situación ha dejado a más de mil familias desplazadas hacia municipios cercanos, ante la amenaza latente de incursiones armadas y violencia continua. Las denuncias apuntan al uso de drones y armas de fuego para intimidar a la población.
A pesar de ser uno de los principales actores criminales en varios municipios de Guerrero, “Los Ardillos” continúan operando con relativa impunidad, lo que evidencia posibles complicidades políticas y debilidades institucionales que dificultan una solución efectiva.
