El caso de Alberto Núñez Palomec pasó de un supuesto incidente por una bolsa de heces a señalamientos por agresión y una acusación de pornografía infantil
Coatzacoalcos, Ver.— A Alberto Núñez Palomec le imputaron haber colocado una bolsa con heces de perro sobre el medallón de la camioneta del alcalde de Coatzacoalcos, Pedro Miguel Rosaldo García, y horas después le escalaron la embestida, lo encarcelaron, lo retuvieron en prisión cuatro días y lo enfrentaron a una denuncia, que no avanzó, por pornografía infantil.
Enfrentó la rudeza policíaca. Lo increparon mientras paseaba los perros, actividad con la que se gana la vida, fue jalonado, lo sometieron, lo subieron a una patrulla y fue llevado a la cárcel de Palma Sola donde permaneció cuatro días.
Ya ahí, tras las rejas, supo que le configurarían delitos mayores. Todo por haber caminado entre los vehículos del alcalde y su esposa, que se hallaban estacionados sobre la banqueta, y el portón de la vivienda del edil.
Lo que inicialmente habría sido un incidente relacionado con una bolsa de heces colocada sobre un vehículo terminó derivando en acusaciones de mayor gravedad contra Alberto Núñez Palomec, el paseador de perros detenido en las inmediaciones del domicilio del alcalde Pedro Miguel Rosaldo.
Los primeros señalamientos apuntaban a que Núñez habría dejado una bolsa con excremento de perro sobre un vehículo estacionado en la zona cercana a la vivienda del alcalde. A partir de ese episodio se produjo su detención y posterior ingreso a prisión.
Sin embargo, ya estando privado de su libertad, el caso habría tomado un nuevo rumbo.
El periodista Mussio Cárdenas Arellano señala en su columna Informe Rojo, titulada “Encarcela inocentes y quiere ser gobernador”, que los abogados que auxiliaron a Núñez se enteraron de que era acusado de agresión a la fuerza pública, bajo el señalamiento de que habría clavado una navaja en la bota de una mujer policía.
Cárdenas Arellano también afirma en la misma columna que el caso habría escalado todavía más y que Alberto Núñez sería acusado de pornografía infantil, señalando que la audiencia judicial había sido programada para el jueves 17 de septiembre.
La versión fue obtenida de los abogados designados por uno de los propietarios de los perros para hacerse cargo de su defensa.
Estos señalamientos representan un salto considerable respecto del incidente que habría originado la detención: de una presunta conducta relacionada con una bolsa de excremento a acusaciones que implicarían delitos de mucha mayor gravedad.
En su columna, Mussio Cárdenas plantea: “Imputarle pornografía infantil y delitos contra la Seguridad Pública habría mantenido a Alberto Núñez en prisión mínimo dos años. Y si lo sentencian, 12 años. Así de infames.
“Y todo fue un embuste. Si Alberto Núñez fuera presunto responsable de esos delitos, si la versión de los gorilas policíacos fuera verdad, ¿por qué lo dejaron libre?”.
Un juicio por pornografía infantil habría retenido a Alberto Núñez Palomec por lo menos dos años sujeto a proceso penal y de ser encontrado culpable, a enfrentar una pena de 12 años de prisión.
El caso ha generado cuestionamientos precisamente por esa evolución y por la diferencia entre el señalamiento inicial y las acusaciones que posteriormente trascendieron.
La secuencia plantea una pregunta que corresponde esclarecer con documentos oficiales: ¿qué ocurrió entre el supuesto incidente de la bolsa de heces y las posteriores acusaciones de agresión con arma blanca y pornografía infantil?
