Ciudad de México.- La imposición de los tres nuevos consejeros del Instituto Nacional Electoral, a manos de Morena y sus aliados, constituye “uno de los días más oscuros de la República”, expresó el diputado panista, Germán Martínez Cázares.
“Esta argucia más temprano que tarde va a caer, como la destrucción del Poder Judicial que ya cuesta internacionalmente y hasta varios de ustedes piden aplazar”, expresó.
Germán Martínez formuló una crítica cargada de ironía:
“El Comité Técnico de Evaluación no fue técnico, fue cínico, no fue de evaluación, fue de redacción.Simplemente tomaron el dictado y escribieron 15 nombres que les ordenaron en la nocturnidad de una oficina de gobierno”.
Pero auguró que la falacia electoral pronto va a caer.
Morena tuvo un freno al interior de su alianza. El Partido del Trabajo le vetó a dos de los finalistas y amagó con empantanar la designación de consejeros. La sede de la fracción legislativa del PT se convirtió de hecho en el cuartel donde se definió la decisión final.
El dirigente del Partido del Trabajo, Alberto Anaya, jugó un papel central en la selección de la nueva terna de consejeros del Instituto Nacional Electoral, al ejercer su influencia desde las oficinas de su bancada, dejando fuera a Bernardo Valle, uno de los redactores de los planes A y B de palacio nacional para la reforma electoral que fracasó por el quiebre del PT y PVEM con Morena.
Anaya aplicó la misma fórmula a Alejandra Tello, asesora del magistrado Felipe de la Mata, uno de los integrantes del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación que acata todo lo que el obradorismo dicta.
Esto generó tensiones y dejó al descubierto diferencias entre los partidos.
Anaya aprobó a Frida Denisse Gómez Puga, Arturo Manuel Chávez López y Blanca Yassahara Cruz como nuevos consejeros, todos con apoyo de aliados del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum.
La oposición, por su parte, cuestionó el proceso de elección señalando falta de transparencia y consulta.
Durante el debate, el diputado panista Germán Martínez manifestó que lo sucedido fue un retroceso democrático y acusó al procedimiento de ser manipulado desde el poder ejecutivo. Estas críticas evidencian la creciente desconfianza entre poderes y partidos respecto al manejo del órgano electoral.
El resultado final de la votación fue de 334 a favor con el respaldo de Morena, el PVEM y el PT, frente a 127 votos en contra de PAN, PRI y MC. La aprobación sin abstenciones refuerza el control legislativo del partido gobernante, pero también pone en duda el equilibrio democrático.
Finalmente, el coordinador priista Rubén Moreira advirtió que con este acontecimiento se ve comprometida la transición democrática en México, sugiriendo un reforzamiento del control político sobre las instituciones electorales.


