Ciudad de México.- El gobierno mexicano ha admitido que el derrame de hidrocarburos en el Golfo de México tiene su origen en las instalaciones de Pemex, específicamente en la zona de plataformas de Abkatún Pol-Chuc. Este reconocimiento fue anunciado durante una rueda de prensa por el Grupo Interinstitucional encargado de investigar el incidente.
La estatal petrolera Petróleos Mexicanos ha separado de sus cargos a tres funcionarios, entre ellos el subdirector de Seguridad y el líder de Derrames, como parte de las medidas iniciales tras descubrirse la fuga. Pemex también presentó una denuncia ante la Fiscalía General para esclarecer responsabilidades.
Previamente, la administración federal había atribuido el derrame a causas naturales y a un buque, pero las investigaciones revelaron fugas en un oleoducto de 36 pulgadas. La situación había sido negada por ciertas áreas operativas hasta que el daño fue confirmado.
La presidenta Claudia Sheinbaum había desestimado inicialmente la hipótesis del liderazgo civil sobre la falla en las instalaciones de Pemex, sugiriendo que las causas eran naturales. Sin embargo, imágenes satelitales apuntaban a la existencia de manchas de hidrocarburo desde febrero.
El evento provocó que diversas organizaciones ambientales criticaran al gobierno por la falta de transparencia y la respuesta tardía a los informes de contaminación desde principios del año. Las autoridades aseguran ahora que las playas afectadas han sido limpiadas y que la situación está bajo control.


