Ciudad de México.- La agrupación ambiental Greenpeace México ha intensificado su oposición al Gobierno federal tras el masivo derrame de petróleo que ha impactado extensamente en el Golfo de México. La organización, que ya ha reunido miles de firmas de ciudadanos, argumenta que el suceso fue manejado con opacidad y falta de medidas de contención eficaces.
En el trasfondo del desastre se encuentra una notoria contaminación por hidrocarburos, la cual amenazaría importantes ecosistemas marítimos y costeros. Áreas clave como manglares y reservas marinas de Veracruz han sido afectadas, con el derrame desplazándose también hacia las costas de Tabasco, Veracruz y el sur de Tamaulipas. La alteración de estos ecosistemas supone graves consecuencias para la biodiversidad y los sectores económicos locales.
La respuesta gubernamental, etiquetada por Greenpeace como insuficiente, ha generado críticas centradas tanto en la falta de información accesible como en la inacción para mitigar el daño. La preocupación de Greenpeace se refleja en su campaña para movilizar apoyo público y exigir mayor responsabilidad y transparencia por parte de las autoridades.
Frente a este problema ambiental, la organización promueve un cambio de agenda energética nacional que favorezca fuentes renovables sobre el petróleo, buscando evitar futuras calamidades similares. La llamada a la acción no solo incluye la recolección de firmas, sino también movilizar a ciudadanos a documentar el desastre y ejercer presión sobre el gobierno.
Las tensiones se agravan ante la percepción de que el gobierno minimiza la magnitud del evento, con Greenpeace alertando que, aunque las autoridades insisten en que las playas están limpias, el hidrocarburo sigue arribando a las costas, evidenciando así la persistente problemática.


