El martes en la tarde el conductor de radio Enrique Hernández entrevistó a Jaime Bonilla, exgobernador de Baja California.
En algún momento, Bonilla dice que la hoy gobernadora de Baja California está metida en el tráfico de drogas.
—¿Marina del Pilar contrabandeando drogas?
—Marina del Pilar y un buen número de sus colaboradores, entre los cuales cuatro fueron detenidos en la línea de San Isidro contrabandeando droga, ahí están los nombres.
—¿Gente de Marina del Pilar contrabandeando drogas? ¿Empleados de ella?
—Sí… De la fiscalía, de la policía, inclusive un sobrino de uno de sus secretarios.
—¿O sea, me está diciendo que la gobernadora actual de Baja California encabeza una red de tráfico y distribución de drogas?
—Sí, ella está metida hasta el tronco junto con su marido, del que dice que ya se divorció. Pero definitivamente, ella está muy metida en el narcotráfico.
Resumen: Jaime Bonilla, hoy miembro y “comisionado político” del Partido del Trabajo en Baja California, pero antes gobernador del estado por Morena, representando a la coalición “Juntos haremos historia”; dice que Marina del Pilar Ávila, su sucesora en la gubernatura a la que llegó por la coalición… sí, esa misma, controla el narcotráfico en el estado.
Las broncas entre el PT y Morena por la reforma electoral y algunas gubernaturas no son nada comparado con lo que sucede en Baja California.
El pleito no es nuevo, pero no ha dejado de crecer.
Bonilla acabó su muy corta gubernatura (dos años) muy enojado porque no se le permitió ampliar el mandato. Desde entonces sospechó que Marina del Pilar, entonces alcaldesa de Mexicali, no había ayudado, al contrario.
Cuando Estados Unidos retiró la visa a la hoy gobernadora y su esposo, Carlos Torres; en el equipo cercano a Marina del Pilar siempre sospecharon que algo había tenido que ver Bonilla con todo aquello. Después de todo, el exgobernador es un personaje prominente en los medios, la política y entre el empresariado de ambos lados de la frontera.
Hace unos días, Bonilla fue vinculado a proceso penal, gracias a un proceso estatal, por su presunta implicación en delitos de corrupción relacionados con la empresa Next Energy.
“Este proceso inició desde el inicio (sic) de la administración. No hay ningún tinte político, al contrario, hay nueve personas vinculadas. Él no es el único”, dijo en estos días Ávila Olmeda.
Vaya usted a saber qué de lo que dicen es verdad, pero esa bronca sí está buena. Y hay elecciones el próximo año. La 4T.
MILENIO


