Roberto Morales/Presencia.MX
Mientras Petróleos Mexicanos (Pemex) aseguraba en su portal oficial que el incendio en el pozo exploratorio Krem-1 en Las Choapas “no representa riesgo para la población”, autoridades municipales y habitantes de comunidades rurales vivían una realidad muy distinta: más de 600 personas tuvieron que ser evacuadas durante la noche ante el temor por la fuga de gas y las enormes llamaradas visibles a varios kilómetros.
El comunicado de Pemex, publicado alrededor de las 21:00 horas de ayer viernes, señala que durante las actividades de perforación se registró un flujo de hidrocarburos hacia el pozo, el cual fue canalizado hacia el sistema de quemador conforme a los protocolos de seguridad.
Sin embargo, la empresa reconoce que posteriormente se presentó una fuga de gas en las conexiones superficiales del equipo, y que alrededor de las 18:00 horas se produjo la ignición del gas acumulado, lo que provocó el incendio del equipo de perforación.
A pesar de ello, Pemex sostuvo en su mensaje que la situación estaba siendo atendida por personal especializado y que no representaba riesgo para la población, además de afirmar que no se registraban personas lesionadas.
Para los poblados y por lo que se observaba, la situación era muy distinta, ya que practicamente decenas de unidades y personal prácticamente salieron en desbandada del lugar, al sonar las sirenas de alarma.
Lo anterior, en las comunidades cercanas al pozo, ubicadas en la zona rural de Las Choapas, generó alarma entre los habitantes.
Campesinos reportaron un fuerte olor a gas o hidrocarburo en el ambiente, además de grandes llamaradas que iluminaban el cielo nocturno y podían observarse a varios kilómetros de distancia.
Ante la incertidumbre y la falta de información precisa sobre la magnitud del incidente, Protección Civil Municipal decidió evacuar de manera preventiva a entre 600 y 700 personas de comunidades cercanas.
El director de Protección Civil de Las Choapas, Guadalupe Velásquez Ruíz, explicó que las familias fueron trasladadas a albergues habilitados en la congregación Río Playas, principalmente en una escuela secundaria y en el domo de la iglesia.
“Tenemos un aproximado de 600 a 700 personas evacuadas. Las familias están estables, aunque muchas con nerviosismo por el susto que provocó la explosión y el olor a gas”, señaló.
El funcionario también señaló que la información sobre el incidente fue limitada durante varias horas, lo que dificultó conocer con certeza el alcance de la emergencia.
“Desde ayer nos bloquearon mucha información. La comunicación ha sido muy opaca”, comentó.
De acuerdo con el propio director de Protección Civil, la gravedad del incendio comenzó a conocerse a partir de videos grabados por los propios habitantes, quienes documentaron las llamaradas en el área del pozo.
“Fue por los videos de los ejidatarios que nos enteramos de que el incendio se había salido de control”, relató.
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