Coatzacoalcos, Ver.– La noche cayó y con ella el estruendo. Dos botellas encendidas volaron por encima de la barda del CBTIS 85 y estallaron dentro del plantel, en la colonia Luis Echeverría Álvarez. Eran bombas molotov. Eran las ocho pasadas. Y no había nadie en las aulas.
El fuego prendió en distintos puntos del campus y encendió la alarma entre los vecinos. Algunos alcanzaron a escuchar las detonaciones; otros vieron el resplandor anaranjado que se filtraba entre los edificios escolares. Para entonces, el turno vespertino ya se había ido. El plantel estaba vacío.
La respuesta fue inmediata: patrullas de la Guardia Nacional y de la Policía Estatal de Veracruz cercaron la zona. Revisaron salones, patios y pasillos. Buscaron más artefactos. No hallaron heridos ni daños estructurales mayores.
De acuerdo con reportes internos, uno de los artefactos era una botella pequeña con papel y presuntamente gasolina. Las llamas fueron sofocadas por personal que realizaba recorridos, antes de que el incendio se extendiera a otras áreas del inmueble.
El ataque quedó en eso: fuego breve, miedo largo. Sin detenidos. Sin responsables identificados hasta ahora. La investigación sigue abierta.
Al amanecer, la escuela intentó volver a la rutina. La dirección informó a madres y padres que las clases continuarían con normalidad este viernes. La asistencia quedó a criterio de los tutores; no habría sanción por faltar.
Como medida preventiva, se anunciaron rondines de vigilancia en horarios de entrada y salida, y el acceso al plantel quedó restringido únicamente con cita previa.
A las siete de la mañana comenzaron a entrar los estudiantes. La presencia policial se mantenía en los alrededores. La asistencia rondaba el 50 por ciento. Entre mochilas y uniformes, el olor a humo ya no estaba, pero el eco de la noche anterior seguía ahí.

