Si no es por la vía del control del impuesto turístico que permitirá que entren, por fuera, carretadas de dinero, será por el reemplacamiento que llevará a las arcas del gobierno de Nahle la friolera de 10 mil 850 millones de pesos.
Son 2.5 millones de automotores que circulan en los 212 municipios veracruzanos.
Ya de sí resultan incuantificables los moches que entran a la Secretaría de Seguridad Pública vía infracciones, traslado de vehículos a corralones y arreglos con los conductores por alcoholímetro e infracciones comunes, generalmente inventadas tras lo cual se recauda no menos de mil millones que van a parar a los bolsillos de los jefes, como para cargarnos más dinero al menguado bolsillo de los conductores.
El pilón lo dejan alrededor los 800 millones de pesos que en trámites pagan los motociclistas, el 90 por ciento irregulares, que por estos días cierran el ciclo de reemplacamiento.
Y como todo cuenta, habrá que sumar las transas de los verificentros que se ponen difíciles no solo cada trimestre con el cobro de 450 pesos por unidad, sino en época de reemplacamiento que tan buen negocio resulta que, de ser vitalicias las mentadas láminas, incluidas las licencias de conducir, ahora cada dos años obligadamente hay que cambiar.
Ello no es otra cosa que robo en despoblado a la ciudadanía que para colmo en el día a día observa que tramitar el reemplacamiento resulta una total tortura para el contribuyente por la desorganización, falta de información y una ineficiencia absoluta que impera en las áreas de tránsito y transporte.
Las quejas se multiplican ya que el pago en línea no lo permiten, ni da citas y para dar de alta un vehículo se tiene que acudir en el caso de Xalapa a la llamada “Ciudad Central” en el fraccionamiento Animas y en Torre Hakim, frente a Bomberos.
Hay que llegar a las tres de la mañana y para que cuando abren, siete horas después, solo se limitan a informar que “las altas no son aquí sino en los módulos”, que son oficinas alternas ubicadas en sitios desconocidos.
En sedes como Veracruz, Orizaba, Córdoba y Coatzacoalcos existe un desorden total ya que ni láminas hay.
Pero, eso sí, primero pagas y luego -cuando se les da la gana- te tramitan la entrega de engomados y placas.
El vil tercermundismo.
Tiempo al tiempo.
*Premio Nacional de Periodismo
