Minatitlán, Ver.- Arturo Soto Medina, un respetado electricista al servicio del Ayuntamiento de Minatitlán por más de dos décadas, se encuentra privado de su libertad al ser identificado erróneamente como un secuestrador debido a la coincidencia de nombres. La confusión ha llevado a su detención en el penal de Playa Linda, Veracruz, desde hace cuatro meses, manteniendo su proceso en un impasse que su abogada, Victoria Eugenia Morales, ha intentado infructuosamente resolver.
El caso se complica, pues las pruebas disponibles demuestran que el día del presunto crimen, Arturo se encontraba trabajando a 300 kilómetros del lugar del secuestro, en una escuela de Capoacán. Documentos oficiales que corroboran su presencia en Minatitlán, junto a testimonios de familiares, refuerzan su defensa frente a las acusaciones que sufre, pese a que nunca había estado en el sitio donde ocurrió el incidente.
Durante su proceso, la Unidad Especializada en Combate al Secuestro y la Extorsión ha mostrado poca colaboración, al faltar a importantes audiencias que permitirían a la defensa demostrar la inocencia de Arturo. Esta actitud ha prolongado el arresto y ocasionado que su familia incurra en gastos y esperas prolongadas debido a la distancia que los separa de la cárcel de Veracruz.
Ante esta situación, Brenda Lizbeth, esposa de Arturo, ruega que las autoridades tomen decisiones justas en la audiencia prevista para el próximo 23 de enero. La esperanza se centra en presentar las pruebas que liberarán al trabajador de una detención que, refuerza su familia, es producto de una lamentable coincidencia de nombres en los registros judiciales. La situación continúa siendo una batalla por la verdad y la justicia, con la expectativa de un pronto y favorable desenlace para el inocente encarcelado.
