Ciudad de México.- Antes del trágico descarrilamiento del Tren Interoceánico, que cobró la vida de 14 personas, el Fideicomiso para el Desarrollo del Istmo de Tehuantepec (FIDIT) había destinado más de 7 mil millones de pesos para corregir defectos en las vías y modernizar sus infraestructuras vitales.
En un documento interno del FIDIT, con fecha del 19 de agosto, se detalla la aprobación de más de 7 mil 831 millones de pesos al Ferrocarril del Istmo de Tehuantepec para proyectos que incluían la corrección de la curvatura y pendiente y la conexión al puerto de Salina Cruz en la Línea Z y la rehabilitación integral de la Línea FA.
De los fondos asignados, 120 millones de pesos fueron dedicados a trabajos de urgencia para estabilizar taludes en el tramo Chivela-La Mata. No obstante, solo 12 días tras la finalización de esas obras, el tren se descarriló justamente en esa sección, lo que genera serias dudas sobre la eficacia de las intervenciones.
Para las labores críticas de estabilización, que se adjudicaron a Infraestructura Capital Mexicano, S.A. de C.V., se habían planificado medidas como el uso de mallas antierosión y específico drenaje para evitar deslizamientos, pero todas estas medidas resultaron insuficientes.
El accidente no solo pone en tela de juicio los gastos realizados, sino también la gestión y ejecución de los proyectos bajo operación ferroviaria continua, lo que exige una revaluación exhaustiva de las metodologías implementadas para cumplir con los estándares de seguridad exigidos.
