Ciudad de México.- El gobernador de Michoacán, Alfredo Ramírez Bedolla, fue abucheado y forzado a abandonar el funeral del exalcalde de Uruapan, Carlos Manzo Rodríguez, asesinado durante un evento público, mientras crece la indignación y las protestas en Michoacán por la violencia en la región.
La atmósfera en la sala funeraria San José, en Uruapan, se tornó hostil cuando el gobernador Ramírez Bedolla llegó a presentar sus condolencias. Apenas cinco minutos después, y tras recibir fuertes abucheos y reclamos de “¡asesino!” y “¡justicia!”, el mandatario fue aconsejado por su equipo de seguridad a retirarse del lugar mientras la familia del fallecido se distanciaba de él.
En respuesta al clamor público y frente al constante peligro que afronta la población, se han convocado marchas pacíficas en Morelia y Uruapan para exigir justicia por la muerte de Manzo Rodríguez. Organizaciones sociales y civiles han instado a caminar vestidos de blanco, simbolizando la demanda de paz y seguridad en la región.
El asesinato de Manzo, vinculado a las violentas actividades del narcotráfico en Michoacán, se suma a otros casos recientes como el del presidente de la Asociación de Limoneros del Valle de Apatzingán. Las autoridades han prometido medidas de seguridad, pero la retirada inexplicable de fuerzas federales y el contexto de violencia genera una profunda desconfianza en la gestión de la seguridad estatal.
