Poza Rica, Ver.- La ciudad de Poza Rica, Veracruz, vive momentos angustiantes debido al desbordamiento del Río Cazones, dejando amplias zonas bajo el agua y a sus habitantes sin más opción que aferrarse a la esperanza ante la lenta respuesta de las autoridades para mitigar los daños.
“¡Ayúdame!”, se escucha gritar a un niño aferrado a un árbol rodeado por el agua del Río Cazones, mientras la ciudad de Poza Rica enfrenta una de sus peores inundaciones. El video de esta dramática escena ha sido compartido masivamente en redes sociales, mostrando el impacto directo de la crecida en esta conocida localidad petrolera, donde personas buscan desesperadamente refugio y auxilio.
Las imágenes recogen momentos crudos: desde un hombre que animaba al pequeño a resistir desde la seguridad de un edificio, hasta otros refugiándose en los techos de sus vehículos a medida que la corriente los rodea. En medio de la conmoción, el caudal fuerte y descontrolado arrastra autos, autobuses, e incluso sumergió completamente la popular tienda de conveniencia Oxxo y la Central de Autobuses, en un estrepitoso ahogo urbano.
A pesar de las alertas previas emitidas por autoridades federales sobre el inminente desbordamiento, la respuesta al siniestro fue tardía. Sin la presencia inmediata de embarcaciones especiales del Ejército o de la Marina para rescatar a los atrapados, los damnificados de Poza Rica quedaron expuestos a la furia del río, mientras los esfuerzos por cuantificar los daños continúan siendo insuficientes.
El impacto de la tormenta no se limita a Poza Rica. En las tierras veracruzanas, al menos 48 municipios resintieron las lluvias torrenciales, con Poza Rica y Álamo sufriendo los efectos más devastadores debido a los niveles inusitados de agua proveniente de áreas montañosas y de estados vecinos. Las autoridades continúan en una lucha contrarreloj para asistir a los afectados, mientras la amenaza de nuevos deslaves y lluvias mantiene a la región en estado de alerta permanente.
137 huéspedes atrapados en el hotel Fiesta Inn
Un total de 137 personas, entre ellas niños, adultos mayores y personal médico, permanecen atrapadas desde hace más de 24 horas en el hotel Fiesta Inn de Poza Rica, al norte de Veracruz. El desbordamiento del río Cazones, provocado por las intensas lluvias que han azotado la región durante los últimos días, anegó los dos primeros pisos del edificio y cortó el acceso a víveres y servicios básicos.
Los huéspedes se refugiaron en el cuarto piso y la azotea del inmueble, donde sobreviven con escasas provisiones. “No tenemos comida, no tenemos nada. Nos repartieron un pan por habitación. No hemos desayunado ni comido, solo hay unas cuantas botellas de agua”, relató Adriana Zárate, una médica que se encontraba en la ciudad por trabajo.
Zárate explicó que el nivel del agua subió con rapidez durante la mañana del viernes. “Cuando nos levantamos, ya teníamos el agua en los pies”, dijo. Desde entonces, el grupo se ha mantenido incomunicado, sin luz eléctrica y con cobertura telefónica intermitente.
Los afectados han hecho un llamado urgente a las autoridades locales, estatales y federales, incluida la gobernadora Rocío Nahle, para que envíen ayuda humanitaria o dispongan de un operativo de rescate. “El agua está bajando muy despacio y no sabemos cuánto más podremos resistir”, señalaron desde el hotel.
Además del aislamiento, los atrapados aseguran que desde la azotea pueden observar saqueos en tiendas cercanas, como OXXO y Farmacias Guadalajara, perpetrados por personas que se trasladan en lanchas aprovechando la crecida del río.
El Gobierno de Veracruz aún no ha informado si se desplegarán equipos de emergencia hacia la zona afectada, donde las precipitaciones han provocado también cortes de energía, suspensión del tránsito y decenas de viviendas anegadas.
La crecida del Cazones ha sido una de las más severas de los últimos años en la región, donde Protección Civil mantiene la alerta por posibles nuevos desbordamientos ante la continuidad de las lluvias.
