Ciudad de México.- En una acalorada sesión del Senado, Adán Augusto López defendió su postura frente a las acusaciones de vínculos de su ex secretario de seguridad en el gobierno de Tabasco, Hernán Bermúdez Requena, con el crimen organizado, en medio de fuertes señalamientos y debates entre legisladores de diversas bancadas.
Fue en este contexto que el líder de Morena en el Senado subió a la tribuna para responder a las acusaciones, descartando temores al afirmar “no me asusta comparecer” ante la ley por el caso de La Barredora, el grupo criminal que en su mandato como gobernador tabasqueño nació, creció, desplazó a otras bandas y cárteles y se adueñó del robo de combustible, el trasiego de droga y la trata de mujeres, teniendo como líder al entonces secretario de Seguridad, Hernán Bermúdez Requena,
El caso desató una serie de reacciones dentro del recinto legislativo, particularmente por parte de la oposición, que solicitaba un debate previo a la discusión de otros temas en la agenda del día. La insistente presión de figuras como el líder del PAN, Ricardo Anaya, buscaba que el caso de López Hernández cobrara protagonismo en un pleno más amplio, aduciendo que el tema debía abordarse con urgencia antes de proceder a los nombramientos diplomáticos.
Entre las maniobras políticas del día destacó una peculiar respuesta de Gerardo Fernández Noroña, quien, en tono irónico, envió al panista Anaya una caja de té de pasiflora. Este gesto se transformó rápidamente en un simbolismo del debate apasionado del día, donde las burlas y los enfrentamientos verbales no cesaron. La panista Lily Téllez, otra figura de la oposición, no tardó en sumarse al teatro de la protesta, cuestionando enérgicamente los recientes nombramientos diplomáticos desde la tribuna.
Ya avanzada la sesión, fue el coordinador del PRI, Alejandro Moreno, quien, entre cruzadas dialécticas, volvió a colocar el foco sobre el ex secretario de seguridad Bermúdez y los presuntos nexos que corren por debajo de la política tabasqueña. Moreno aprovechó la tribuna para anunciar posibles acciones legales internacionales, elevando el tono de las acusaciones hacia un escenario global. Ante esto, López Hernández volvió a defenderse con firmeza, asegurando que mientras él mantenía un compromiso con la transparencia, otros actores políticos eludían sus propios asuntos pendientes.
