Coatzacoalcos, Ver. — Entre pasillos blancos y consultas médicas, el Hospital Materno Infantil IMSS Bienestar guarda un rincón distinto: un jardín comunitario donde brotan plantas que sanan con la memoria.
Romero, sábila, ruda, albahaca, tomillo, maguey morado, orégano, hierbabuena y nopal conviven en el pequeño espacio verde que cuidan con esmero pacientes, médicos, enfermeras y personal del hospital.
La directora del hospital, Marcela Esparza, lo explica así: “Recordemos que este es el año de la mujer indígena, y la presidenta tiene mucho énfasis en potenciar la justicia hacia estos grupos que han sido marginados. Estas plantas, para muchas, son curativas.”
Aquí la medicina herbolaria no es un adorno, sino una práctica viva. Mujeres atendidas en el hospital —muchas provenientes de comunidades indígenas del sur de Veracruz— piden un té, una infusión, algo que conozcan, algo que reconozcan.
“Algunas mujeres que llegan al hospital y desean un té o algo que conocen, se les puede ofrecer de lo que hay aquí. Fue sembrado por el área dedicada a la comunidad, y con el respaldo del programa Sembrando Vida”, explicó la directora, Marcela Esparza.
El jardín no sólo es verde. Es cultura, es resistencia. Una respuesta suave pero firme a un modelo de salud que, por décadas, invisibilizó los saberes indígenas.
Aquí también se cultiva vínculo con la tierra. El hospital promueve el huerto como herramienta de salud integral. “No sólo curamos con fármacos —dicen— también con alimento sano, con raíces, con respeto.”
El jardín —que crece entre muros hospitalarios— no es un proyecto monumental. Pero sí es símbolo. Y para muchas de las pacientes, es también alivio. Un respiro. Un reencuentro con lo que les enseñaron sus abuelas.
Con información de Enrique Burgos/Heraldo de Coatzacoalcos
