Ciudad de México.- Claudia Sheinbaum reconoció que durante 2024 la deuda y el déficit incrementaron debido a las obras realizadas en el sexenio de AMLO, como el Tren Maya, mientras planifica una reducción del déficit al arrancar su administración en 2025 y asegura una gestión austera del gasto gubernamental.
En un contexto de ajustes financieros, la presidenta Claudia Sheinbaum ha reconocido que durante el último año del mandato de Andrés Manuel López Obrador, la deuda pública experimentó un aumento significativo, en gran medida para concluir proyectos clave como el Tren Maya. Este incremento llevó el déficit a un nuevo umbral donde el gasto superó los ingresos, siendo cubierto por un endeudamiento adicional. Según lo reportado por la Secretaria de Hacienda, el cierre de 2024 dejó la deuda pública en un 49.2% del PIB, situación que Sheinbaum recalca ser temporal y específica para alcanzar los objetivos estratégicos del sexenio anterior.
En su discurso, Sheinbaum detalló que aunque algunas obras quedaron pendientes para su administración, las más cruciales estaban ya concluidas, reduciendo el nivel de deuda necesario para 2025. Iniciativas como los trenes de México-Querétaro y México-Pachuca, así como diversas infraestructuras de agua y carretera, figuran entre los desafíos priorizados que su gobierno está abordando. Este enfoque permitirá a su administración arrancar con un nivel de deuda más manejable, gracias a la ligera bonanza en la recaudación fiscal que ha prometido capitalizar.
La presidenta sostiene que su gestión se caracterizará por una estricta política de austeridad que maximice la eficiencia del gasto público, tras reformas legales que buscan agilizar procedimientos burocráticos. Enfatiza la transformación de la administración gubernamental hacia una modernización que evite las demoras administrativas que tradicionalmente han obstaculizado el progreso y eficiencia estatal, asegurando un clima de claridad y efectividad en el uso de recursos.
Además, Sheinbaum se ha comprometido a mantener los recursos destinados a sectores esenciales como la educación y la salud, mientras que los capítulos operativos del gasto gubernamental enfrentan reducciones. Sin embargo, admite que quedan pendientes varias reformas estructurales y normativas que avanzarán en el combate a la corrupción y en el incremento de los ingresos públicos, lo cual promete ser una de sus principales líneas de trabajo hacia adelante.
