Xalapa, Ver.– Sin mucho pensarlo, soltó la sentencia: o acatan la tarifa o les cancelan las concesiones. Y la tormenta estalló.
Una frase mal tejida, peor pensada, colocó a la gobernadora de Veracruz en el centro de la polémica. Alertó y alteró al gremio taxista, a los concesionarios y también choferes porque eso, la frase de Rocío Nahle García, fue una amenaza.
Desde todos los frentes respondió el gremio, los 100 mil concesionarios que pugnan por actualizar la tarifa oficial, congelada desde 2002.
Nahle García prendió las alarmas el lunes 7 cuando en la conferencia de prensa tuvo palabras duras, intransigencia pura en el tema de las tarifas del servicio de taxi.
Pretenden que se ajusten, en el caso Xalapa, a 14 pesos la corrida mínima y 24 pesos la máxima, algo que ya nadie cobra.
“Ya tengo reportes de que empezaron y se soltaron solos… ya va la Dirección de Transporte a meterlos en cintura”, señaló Rocío Nahle.
“No ha aumentado el precio de la gasolina. Cuando se quiso ir la gasolina hacia arriba, la Presidenta hizo un llamado a las gasolineras. Está en 24 pesos como máximo”, dijo.
Ordenó al secretario de Seguridad Pública, Alfonso Reyes Garcés, a abrir una investigación y a tomar medidas contundentes contra quienes no acaten la tarifa vigente.
“Quienes no estén cumpliendo, pues les vamos a retirar la concesión”, sentenció la gobernadora.
Y resumió:
“Ningún gobernador había querido cambiar el transporte en Veracruz, ya lo vamos a hacer. Yo no vine a patear el balón, vine a solucionar cosas”.
No pateó el balón. Le dio un batazo al avispero. Y las avispas atacaron en masa.
Los taxistas contraatacan
La amenaza al gremio, vía el secretario de Seguridad Pública, es un acto de intimidación. A los taxistas que cobren más de lo que establece una tarifa establecida hace 23 años, en 2002, les espera la acción policíaca. Hay que “meterlos en cintura”.
La amenaza tuvo respuesta. Los líderes del servicio de transporte colectivo hablaron y demandaron actualizar tarifas, amagando con un paro estatal y con cerrar los accesos a Xalapa, la capital de Veracruz.
Alzaron la voz con argumentos directos:
“Es muy fácil establecer tarifas desde un escritorio. Yo le presto un día el taxi a la gobernadora, que salga un turno completo a trabajar y vea si con eso alcanza para gasolina, cuentas, refacciones y el gasto del día”, expresó una de las dirigentes de los trabajadores del volante.
Proponen tarifa mínima de 40 pesos y máxima de 70
Representantes del gremio de taxistas en Veracruz plantearon al gobierno estatal una propuesta formal para actualizar las tarifas en la capital del estado, con una corrida mínima de 40 pesos y una máxima de hasta 70. El planteamiento fue presentado durante una reunión con autoridades, tras la polémica desatada por declaraciones recientes que sugerían el retorno a la tarifa vigente en Xalapa, de entre 14 y 24 pesos.
Guillermo Celaya de Jesús, secretario general del Sindicato de Trabajadores Taxistas “Miguel Alemán”, explicó que los precios actuales, fijados hace más de dos décadas, ya no reflejan la realidad inflacionaria ni los costos operativos del sector. El dirigente, quien también ha ocupado cargos públicos en el cabildo de Xalapa, subrayó que la propuesta busca una solución consensuada, técnica y legal.
“El planteamiento es que la tarifa mínima sea de 40 pesos, con incrementos graduales de 10 pesos según la distancia. Pero debe ser avalado y publicado oficialmente para evitar confusión entre usuarios y operadores”, señaló Celaya. De concretarse, el nuevo esquema incluiría calcomanías tarifarias visibles en cada unidad, como en años anteriores, para evitar cobros discrecionales y dar certidumbre a la ciudadanía.
Hasta los usuarios usan la declaración de la gobernadora
La declaración de la gobernadora Rocío Nahle encendió una disputa no solo económica, sino simbólica. Taxistas reclaman que la frase fue lanzada sin sustento legal ni estudio técnico, lo que ha generado confusión, roces con los pasajeros y división al interior del gremio.
“Ya hemos tenido incidentes”, advierte María Mónica Maldonado Gallegos, lideresa sindical y presidenta de Mujeres Unidas por un Transporte Seguro en Veracruz (MUTSVE). “Un usuario pagó 25 pesos desde la colonia Revolución hasta Plaza Ánimas, y argumentó que lo dijo la Gobernadora. ¿Cómo discutimos eso si no hay tarifa oficial publicada?”.
La inconformidad no es nueva, pero ahora el gremio se enfrenta a una exigencia social influida por el discurso político. Maldonado reconoce que algunos conductores han abusado, imponiendo cobros arbitrarios.
“Sí, también hemos querido abusar. Pero eso no justifica que nos quieran imponer tarifas insostenibles. Debe haber equilibrio”, apunta.
La propuesta del sector es clara: 40 pesos como tarifa mínima y una máxima variable según la distancia y zonas habitacionales. “Una llanta cuesta más de mil pesos, la gasolina está en 25 por litro. No podemos cobrar 14”, sentencia Maldonado.
También critica la falta de sectorización adecuada en Xalapa, donde los límites municipales y el crecimiento urbano hacen obsoleto el esquema tarifario actual.
El llamado al Gobierno del Estado es directo: diálogo, mesas técnicas, revisión de costos reales. Y, sobre todo, certidumbre. “Esto no se resuelve con discursos, sino con análisis y legislación”, subraya la dirigente.
Mientras tanto, la confusión reina. Usuarios que exigen tarifas no vigentes, operadores que improvisan precios, autoridades que aún no oficializan nada. Y en el centro, un servicio público desdibujado entre la urgencia económica, la desinformación institucional y el hartazgo social.
Ahued sale a matizar la bronca generada por la gobernadora
Ante el fuego desatado por la gobernadora Nahle García, el secretario de Gobierno, Ricardo Ahued Bardahuil aparece en su faceta de bombero.
“Evidentemente, con 14 pesos nadie sale adelante”, refiere.
El problema, como ha señalado el propio gobierno, está en la imposibilidad de sectorizar correctamente las zonas urbanas conurbadas: Xalapa, Banderilla, Emiliano Zapata, Tlalnelhuayocan, municipios con límites difusos donde los acuerdos tarifarios se vuelven imposibles sin una reingeniería completa del sistema.
Ahued Bardahuil fue quien salió a matizar las declaraciones que atribuyen a la gobernadora Rocío Nahle, en las que habría sugerido un retorno a tarifas mínimas de entre 14 y 24 pesos.
Reconoció que “no hay una disposición oficial” para modificar los costos, aunque aceptó que las tarifas actuales, vigentes desde 2002, están “claramente desfasadas”.
“Un taxi, en esa época, valía 100 mil pesos. Hoy no existen unidades de ese nivel. Los salarios han subido más del 200 por ciento”, dijo en entrevista con el portal Al Calor Político.
Según el funcionario, los operadores han sobrevivido ajustando informalmente las tarifas conforme a la inflación, sin respaldo normativo, lo que ha generado un mercado caótico y sin reglas claras.
En tanto, los operadores piden regresar a la antigua fórmula: una tarifa clara, publicada en Gaceta Oficial y visible en calcomanías dentro de cada unidad, como antes de la desregulación silenciosa de los últimos años. “Hay disposición para el diálogo, pero con seriedad. Queremos que se escuche al gremio, no que se usen nuestras tarifas para aplausos fáciles en campaña”, subrayó Maldonado.
La administración estatal ha prometido que las nuevas tarifas serán resultado de análisis técnicos y acuerdos colectivos. Pero la duda persiste: ¿es posible regular con justicia y claridad un sector tan castigado, sin ceder al populismo ni a los intereses corporativos?
Toda una tormenta, por una imprudente declaración de Nahle García.
