Ciudad de México.- Ricardo Salinas Pliego, figura del empresariado mexicano, se encuentra ahora al borde de un abismo financiero y legal, ajusticiado por el aparato de poder del obradorismo del que fue aliado y con el que terminó confrontado.
Este 2025 será recordado como el año en que los tribunales lo acorralaron sin tregua. En tan solo treinta días, ha visto cómo el martillo de la justicia ha caído tres veces sobre sus corporaciones, obligándolas a desembolsar un total de 7 mil millones de pesos al Servicio de Administración Tributaria (SAT), fruto de omisiones en el pago del omnipresente Impuesto Sobre la Renta (ISR).
El acto más reciente en este drama se presentó el 8 de julio. La sentencia fue clara: el Décimo Tercer Tribunal Colegiado en Materia Administrativa del Primer Circuito ordenó a TV Azteca, joya en la corona de Salinas Pliego, a liquidar un adeudo fiscal de 3 mil 500 millones de pesos. La implacable verdad se presentó sin espacio para vacilaciones.
TV Azteca enfrenta rápidamente la dureza de la justicia tributaria.
No mejor suerte corrió Grupo Elektra. Apenas unos días antes, el 24 de junio, el Segundo Tribunal Colegiado en Materia Administrativa del Primer Circuito resolvió que era imprescindible para la empresa cubrir deficiencias fiscales que alcanzan los 2 mil millones de pesos, vinculados a esquemas del ISR del año 2010.
Una ola de unanimidad arrolló en este caso, arrasando con intentos de evasión.
El 19 de junio marcó el primer golpe: una resolución del Décimo Tribunal Colegiado en Materia Administrativa falló contra Grupo Elektra. Un litigio fiscal que se arrastraba por cinco años y que zanjó una deuda correspondiente al ISR de 2012.
Maniobras dilatorias por parte de la empresa buscaron sin éxito frenar el dictamen.
Las estrategias de Salinas Pliego, sutiles y resueltas, intentaron en el último aliento desacreditar la imparcialidad de los magistrados, un recurso errado que fue desestimado. Las decisiones unánimes cerraron la puerta al tiempo, aunque la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que emergerá con fuerza renovada a partir del 1 de septiembre, podría aún revisitar esta historia de resoluciones implacables, sin descontar que esa Corte es totalmente morenista.
