Ciudad de México.- La primera elección judicial en México se llenó de papeles. No boletas, sino listas impresas con nombres y números: los llamados acordeones. En calles, redes sociales y hasta en las urnas, estas “guías para votar” marcaron buena parte de una jornada ya señalada por la baja participación y el descontento ciudadano.
Aunque el Instituto Nacional Electoral (INE) intentó frenar su uso, el reparto fue tan amplio como evidente. Desde tianguis hasta chats de WhatsApp, los acordeones circularon en manos de ciudadanos, operadores políticos y hasta funcionarios públicos.
Un método “de apoyo” que terminó en estrategia política
En teoría, los votantes podían llevar apuntes o listas personales para recordar a quién apoyar entre los cientos de nombres en las boletas. Pero en la práctica, los acordeones se convirtieron en una herramienta para inducir el voto, sobre todo a favor de candidaturas ligadas a Morena.
Los casos se repitieron por todo el país. En Palenque, el expresidente Andrés Manuel López Obrador fue captado votando con una hoja en mano. Lo mismo hizo el presidente del Senado, Gerardo Fernández Noroña, quien sacó su acordeón de entre un libro. El esposo de la presidenta Claudia Sheinbaum, Jesús María Tarriba, también consultó su teléfono en plena mampara.
“No mucho tardé en hacerlo”, dijo Noroña. “Eran demasiadas candidaturas”.
Los gobernadores de Puebla y Yucatán —Alejandro Armenta y Joaquín Díaz Mena— no se quedaron atrás. Este último incluso justificó su guía asegurando que fue “autorizada” por la presidenta del INE.
Ciudadanos también los usaron… pero no todos eran caseros
Decenas de ciudadanos justificaron su uso con la misma lógica: “eran muchos nombres”. En el Aeropuerto de la Ciudad de México, María del Carmen Zuvire mostró su acordeón, hecho durante una semana de revisión. Otros como Francisco López dijeron que simplemente no podían votar sin su lista.
Pero no todos los acordeones fueron hechos en casa. En lugares como Tlalpan, Zapopan o Lerdo, aparecieron versiones impresas con colores llamativos, listas prediseñadas y candidatos seleccionados. En algunos casos, vehículos repartían propaganda junto con las listas; en otros, vecinas las entregaban en mercados o las reenviaban por WhatsApp desde números desconocidos.
En grupos vecinales de Venustiano Carranza, circularon listas con nombres de Lenia Batres, Yasmín Esquivel y Loretta Ortiz, ligadas al oficialismo.
INE y Tribunal: tarde y a medias
Horas antes de la elección, el Tribunal Electoral ratificó la prohibición del reparto masivo de acordeones. Pero el fallo no alcanzó a detener su circulación. De hecho, lo dejó claro: los votantes podían usar elementos de apoyo físico o electrónico. Lo que se prohibía era su producción con fines de propaganda.
El resultado: en la práctica, no hubo sanciones, ni vigilancia efectiva. Solo llamados tardíos.
“Elección manchada”
El consejero electoral Jaime Rivera Velázquez no se guardó las palabras: “Esta maniobra política organizada y masiva ha manchado indeleblemente estas elecciones”.
A su juicio, los acordeones no solo orientaron votos, sino que suplantaron la decisión libre de muchos ciudadanos. Su uso masivo, dijo, fue impulsado por estructuras con recursos, intereses y poder.
La también consejera Beatriz Zavala coincidió: “Hemos sido testigos del actuar faccioso de grupos que pretenden usar la ley, al INE y a la ciudadanía para imponer mayorías predeterminadas”.
Una elección con aroma a simulacro
Entre acordeones, ausencias y protestas, la elección judicial de 2025 dejó más dudas que certezas. Un ejercicio que buscaba acercar la justicia al pueblo terminó marcado por la abstención, el acarreo y las listas listas para votar.
Y en las calles, muchos lo resumieron sin tecnicismos: “Nos dijeron que era democrático… pero ya todo venía decidido”.

