Ciudad de México.– El Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) tumbó la intención de Lenia Batres Guadarrama, ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, de apropiarse del mote “Ministra del pueblo”. El organismo consideró que el título puede inducir a error y engañar al público.
“El signo solicitado es susceptible de engañar al público e inducir a error respecto de las características del mismo”, se lee en el documento emitido por el IMPI. Más claro: no se puede usar la voz del pueblo para colgarse una legitimidad que no le pertenece.
La solicitud de registro con número 3273206 fue analizada por la División de Marcas, que detectó un “impedimento legal”. La marca, concluyó el IMPI, no puede ser otorgada porque genera confusión al insinuar que el cargo de ministra fue alcanzado por elección popular —cuando en realidad es una designación presidencial ratificada por el Senado.
El instituto recordó que los cargos de ministros, magistrados y jueces no se ganan en las urnas, sino mediante un proceso institucional. Por eso, frases como “Ministra del pueblo” podrían atribuir cualidades o procedencias que no existen legalmente.
Además, el IMPI se amparó en diversos artículos de la Ley Federal de Protección a la Propiedad Industrial, así como en la Constitución Política y la Ley Orgánica del Poder Judicial de la Federación. Entre otras cosas, subrayó que títulos oficiales como el de ministra no son susceptibles de uso como marcas cuando pueden confundir o aparentar un respaldo institucional que no existe.
Batres, cercana al presidente López Obrador y una de las figuras que ha intentado imprimir un sello político dentro de la Corte, ha utilizado ese apodo en redes y declaraciones. Incluso ha dicho que su objetivo es “construir un Poder Judicial que sirva al pueblo”.
Pero ahora, ese lema no podrá ser registrado como marca propia.
La jugada legal ocurre en un contexto donde la ministra ha buscado más protagonismo: su ausencia ha provocado aplazamientos en sesiones clave del Pleno, y recientemente inició una campaña interna para presidir la Suprema Corte.
